Insomnio

“Estás como la luna, de la noche siempre esclava…”

Adoro trasnochar.

Mis ratitos de calma, de reflexión o irreflexión, de lecturas, de idas y venidas por mis dudas… los encuentro arropada en mi cama. Me divierte pensar que la mayoría de la gente duerme, ya sea plácidamente o entre pesadillas, al calor de otra persona o en soledad… y que yo, en lugar de dar por terminado un día más, comienzo a inventarlo y me reinvento con él; porque los días duran 24 horas y no 14 ni 16.

Pero no siempre ha sido así. En una de estas madrugadas, en la que te sientes un extrañ@ en tu propia cama, cogí mi cuaderno (aquel que compré en Berlín) y me puse a escribir sin pensar que quería transmitir. Y, casi por sorpresa, esa extraña que se había adueñado de mi cama empezó a escribir lo siguiente:

INSOMNIO

Una noche de insomnio a veces puede salvarte la vida… Las horas, detenidas en la habitación resguarda bajo el manto oscuro (porque en esta hora muerta no hay estrellas), sólo recuerdan que estás solo en la madrugada. La música de fondo se antoja melancólica y un cigarro en la mano hace el resto. Y, de repente, un mar de preguntas, recuerdos, cavilaciones, un balance cuyo final asusta, si no queda flotando en el aire cargado entre estas cuatro paredes, que hacen bien su papel de guarida. Verdades, que salen por la ventana entreabierta para no ser descubiertas. En ese instante atemporal no puedes huír de tí mismo y te sorprendes frente a aquél que más severo te juzga: ¿Quién es? ¿Es realmente quién quiere ser? Preguntas que con tal mala fortuna no alcanzan respuestas. Esta noche no tienes que esconderte de nadie. La música suena de fondo y se antoja amenazadora… Sueño, por fín sueño…

1 Respuesta por mucho »

  1. 1

    nekameka escribió,

    Ohh increible!

    Grandes momentos filosóficos son los previos al sueño. En mi caso, cuando llega el insomnio llega la locura mental.

    A cuidarse.


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