La feria de las naciones, o de lo que en ellas se come (primeras impresiones). PD: prohibido estudiantes


Sábado por la tarde, me dirigí hacia la estación de autobuses de El Prado (Sevilla) para coger el de las 8 para Cádiz. El cielo estaba cubierto y amenazaba con llover. Cuando me despedí de mi novia todavía faltaba media hora así que, como la meteorología respetaba, fui a dar una vuelta por los alrededores para hacer tiempo.

Hacía tiempo que había visto algo dentro del parque contiguo a la estación, una acumulación de gente en algo que parecía una feria, y que un día averigüé se trataba de la Feria de las Naciones. La denominación era, cuanto menos, atractiva, por lo que surgió en mi cierto interés en visitar algo con un nombre tan exótico. dscf0105Las clases no me permiten acudir nunca, por lo que las semanas iban pasando y cada sábado, que es cuando suelo volver a mi casa cañailla, veía las casetas con la gente y me aseguraba que de la semana que viene no pasaba.

Pues bien, ahí estaba yo, con unos donetes en la mano, delante de la puerta del parque, esperando un no sé qué que fuera capaz de sorprenderme -muy difícil últimamente-, a la busca de algo nuevo. Al entrar lo primero que veo son unos puestos de comida y una caseta cerrada, dentro de la cual se puede observar un escenario con varios instrumentos, estilo caseta municipal de pueblo en los descansos de la Orquesta Maravillas. Aquello parecía una muestra de productos típicos, cada país con su stand (pabellón, puesto, caseta… en español, perdón, castellano). La cosa pintaba bien. Del primer vistazo unos quince puestecitos con productos de sus respectivos países (Argentina, Australia, Italia, Egipto, Grecia…), y todavía faltaba por ver la otra mitad de la feria. Pero cuando dirijo la mirada hacia el tablón de precios… ohhh peligro, terror… está todo por las nubes, por lo menos para un bolsillo de estudiante como el mío: chuletón argentino de ternera a 6 euros, pescados griegos a 8 euros, cervezas a 2…

Siendo fiel a la verdad todo tiene muy buena pinta. En una primera vuelta de reconocimiento me sorprende la cantidad de salchichas que pueden llegar a reunirse en 50 m², cada país tiene la suya propia y los alemanes les dedican el puesto entero. Los egipcios tienen una caseta enorme, donde no solo venden falafel -o como se llame- sino que también se animan con el negocio del mueble y tienen una auténtica exposición de alfombras, decorado todo con las imprescindibles esfinges. Aunque la mayor impresión me la producen puertorriqueños y australianos. Los primeros por una bandeja llena de una carne alargada que, si sabe como huele, resucita a los muertos; eso sí, los precios no los indican. Australia te ofrece algo que nadie más puede darte: carne de canguro y búfalo por 3 euros, posiblemente de las pocas cosas por las que estaría dispuesto a pagar en la feria.

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Junto a la calle gastronómica, otra con varios tenderetes, parecidos a los habituales de las ferias donde sudamericanos, negros (joder que fuerte suena esta palabra y cómo acojona escribirla por aquello del racismo y eso) y feriantes varios venden anillos, pulseras, etc. Todo bastante similar a una verbena cualquiera, aunque bastante mejor montado, con precios más caros y sin el típico morito al que rebajarle 15 euros los bolsos. El quiosco más llamativo es uno con juegos de ingenio, en el que se pueden encontrar artículos interesantes.

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Por lo demás, poco que destacar en mi fugaz visita. Tan sólo realizar 2 apuntes curiosos. El primero es la presencia de una bandera arco iris encima de una de las calles. ¿Qué tendrán que ver los homosexuales con las naciones? ¿Son una nueva nación? No es ningún tipo de prejuicio, simplemente no entiendo la relación. Y la otra cosa llamativa es la música, made in canal 47 medianoche, de los puestos sudamericanos; Elvis Crespo y aventura en todo su esplendor. Vale que sea parte de su folclore, pero la comparación era inevitable.

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La impresión que me dejó la feria fue un poco decepcionante. Quizá me esperaba algo más que una simple muestra gastronómica y , ya de paso, algo un poco más accesible económicamente. La asistencia al recinto era bastante alta y, por lo visto otros días desde fuera, viene siendo así durante la estancia de la feria, por lo que supongo que para una familia media sí que puede resultar interesante. De todas formas, a mi me dejó a medias.

2 comentarios so far »

  1. 1

    ale87xerez said,

    Ya ves, cuando entras y miras a los lados no hay nada que merezca la pena que pagues por ello. En los puestos las cosas estaban el doble de caros del precio que tienen en cualquier feria. Lo sorprendente es que estaba siempre lleno…

  2. 2

    cerote said,

    Yo tambien estoy de acuerdo contigo; fui al stand de Grecia y pedi una pita. Me costo 4,80 precio aparentemente normal… pero la sorpresa vino cuando vi que era la mitad de grande de lo que suele ser una pita en un kebab de los muchos que hay en sevilla. Por lo visto hubo muchos visitantes, unos 120.000 vi el otro dia en el 20 minutos, asi que normal que quieran aprovecharse del tiron que tiene la feria.


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