Ni contigo ni sin tí


En esta vida todo tiene un final. Todo nace, llega a una madurez y por unas causas u otras termina. Los grupos musicales no podían ser menos. Por unas causas u otras, generalmente por decisión de la voz principal, se desmembran. ¿Y luego qué? ¿Hay vida después de que se rompa un grupo?

Café Quijano es un ejemplo de estos grupos que nacen, crecen y se separan sin un motivo aparente. En su haber, desde que nacieran allá por 1998, cuatro discos de estudio, varios números uno en las listas de éxitos (La Lola, Desde Brasil, Nada de ná, Tequila, Dame de esa boca), colaboraciones con artistas de la talla de Olga Tañón, Celine Dion o Joaquín Sabina y un largo etcétera. Sin embargo, en 2007, en el momento más alto de su carrera, tomaron la decisión de romper la formación. Manuel Quijano, la voz principal del grupo comenzó entonces su carrera en solitario, con el nombre de Quijano, editando un disco cuyo título fue Vidas y venidas. De este álbum sólo trascendió el primer sencillo, que llebaba por nombre La Magdalena, y que iba muy en la línea de los trabajos de Café Quijano. Luego nada. Unas cifras de ventas bajas si las comparamos con las del grupo. En definitiva, un fracaso para el cantante leonés.

Si la carrera de los hermanos Quijano había estado plaga de éxitos, la del grupo donostiarra La Oreja de Van Gogh no le anda ni mucho menos a la zaga. Considerados por muchos como el mejor grupo del pop nacional durante más de una década, desde que Amaia Montero entrase a la formación en 1996, hasta que la vocalista del grupo tomó la decisión de comenzar su carrera en solitario, en 2007. Tras de sí dejaron cuatro discos de estudio, además de una reedición del último de ellos (que publicaron con el título de Más Guapa), un sin fín de grandes éxitos como La playa, París, Cuídate, Dile al Sol o Rosas, entre otros, además de colaborar con otros artistas como Alex Ubago o El Canto del Loco. Sin embargo, en el año 2007 Amaia Montero decidió abandonar la formación. Tras meses de incertidumbre para los fans de los de San Sebastián, el pasado mes de julio se conoció el nombre de la sustituta de Amaia Montero como voz principal del grupo. Se trataba de la cantante Leire Martínez, que se había dado a conocer meses atrás en el programa televisivo Factor X. El nuevo trabajo de La Oreja de Van Gogh, con Leire al frente, se tituló A las cinco en el Astoria, y su primer single, El último vals. De momento la crítica no ha sido demasiado despiadada con este trabajo, aunque sin duda las comparaciones entre ambas cantantes existen, es una losa que no sabemos si le va a pesar demasiado a Leire.

Por su parte, Amaia Montero ha publicado su primer disco en solitario. Se trata de un disco pop, aunque con un estilo mucho más personal, que contiene once temas, todos ellos compuestos por la cantante irundarra, de los que el primer sencillo es Quiero ser. No cabe duda de que las comparaciones van a estar a la orden del día, y será interesante comprobar cual de las dos apuestas va a resultar ganadora.

Hay casos en los que la búsqueda del éxito no se busca separándose del grupo, sino uniéndose. Es el caso del cantante valenciano Alejandro Parreño, concursante de la primera edición de Operación Triunfo. El más underground de los triunfitos publicó dos discos en solitario, que en compración de algunos de sus compañeros de academia, como David Bisbal o Chenoa, pasaron completamente desapercibidos, a pesar de contar con algunos temas interesantes como Si los ángeles se rinden o Perdido en el Paraíso. Tras la escasa repercusión de sus discos en solitario, decidió unir fuerzas con su hermano Gonzalo y su amigo Pablo, y juntos fundaron el grupo Nómada. El disco, del mismo nombre que el grupo, está cargado de buenas canciones, con un estilo muy personal, entre las que podemos destacar Las horas, Huir de mí o Vuelvo a la nada. Sin embargo, en esta ocasión, la unión no hizo la fuerza y el disco pasó con más pena que gloria, separándose la formación sin cosechar el éxito esperado. Actualemnte, Alejandro prepara un nuevo disco en solitario, con el que espera consolidarse por fin.

Hay ocasiones en las que ocurre todo lo contrario. Un grupo se desmembra y nos regala con ello el poder disfrutar de grandes artistas. Es el caso, por ejemplo de Andrés Calamaro y Ariel Rot, ex componentes de Los Rodríguez, y que ocasionalmente siguen colaborando mutuamente, como es el caso del último disco de Ariel Rot, Duos, trios y otras perversiones, en el que Calamaro pone su granito de arena en Cenizas en el aire. Fuera de nuestras fronteras también tenemos casos de grupos que se rompen para dejarnos grandes artistas, como por ejemplo el caso de las Destiny’s Child de las que salió la archiconocida Beyonce.

Como vemos, son muchas las posibilidades. De lo que no cabe duda es de que aunque los grupos mueran, su legado siempre queda, en forma de canción.

2 comentarios so far »

  1. 1

    ale87xerez said,

    Del nuevo grupo de Alejandro Parreño sólo escuché la de “si los ángeles se rinden” y la verdad es k me pareció bastante interesante… pero bueno, no gusto por lo visto. Aun así también me gustó bastante el primer disco en solitario.

    Lo que si que no comprendo es la valentía de los Café Quijano de separarse, o más bien la canallada del vocalsista, yo creo que puede ser la tontería más grande de la historia reciente de la música española.

  2. 2

    cerote said,

    Radio Futura, buen grupo de los 80, nos lego también a Juan Perro y Fito


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