Un ingenio tan grande como su nariz


5Si nos remontásemos a 2006 y preguntásemos a cualquier ciudadano de a pie quién era Berto Romero, seguramente nos daría como respuesta “no tengo ni idea”. Y es que por aquellos momentos, el humorista catalán era profeta en su tierra, se limitaba a hacer reír a los habitantes de tierras barcelonesas. Si volviésemos a hacer la misma pregunta a 3 de diciembre de 2008, la contestación sería totalmente distinta. Nos hablarían de una realidad consolidada, de un chico de 34 años que ha aportado un soplo de aire fresco al humor tan trillado y recargado que vemos a diario en la televisión, capaz de provocarnos esa risa que parecía olvidada (reconozco que te quiero mucho Buenafuente, pero vas un poco cuesta abajo). Si planteásemos la misma cuestión dentro de unos años, seguramente los espectadores nos hablarán de uno de los grandes cómicos que ha dado la televisión española. Pero hoy no me voy a centrar en los ocurrentes chascarrillos y inaudita imaginación de Berto. Más bien voy a hablar de su libro Cero Estrellas , el cual salió al mercado en abril de este año.

A decir verdad, cuando un personaje televisivo (o famoso) saca un libro, desconfío sobremanera. Me parece un intento de seguir vendiendo la moto, de aprovechar las circunstancias para seguir llenando su arcas con dinero del pobre contribuyente (¿llevo razón Risto Mejide?). La vida te da sorpresas decía aquella mítica canción. Y eso fue precisamente lo que yo me llevé al leer este genial libro del “sobrino” de Andreu Buenafuente: una gran satisfacción.

Escrito junto a Xavi Tribó, la obra está protagonizada por un crítico frustrado, que analiza tanto su vida en pareja como un consejo de vida extraterrestre. Digamos que se trata de aplicar la crítica convencional a cualquier cosa, a cualquier hecho cotidiano. El personaje del libro, Antonín Forjado, toca temas tan diferentes como el billar y el sueño, destruyéndolo todo desde su severo punto de vista. A primera impresión, el relato no me pareció una crítica de la crítica, sino la necesidad que sintieron los autores de plasmar la gracia que les hacía este género. De ahí que el personaje lo critique todo. Críticas cortas, sencillas y directas que se pueden leer en pocos minutos. Humor en estado puro encarnado en la figura de Forjado, un crítico al que no le gusta nada. Esta podría ser la perfecta definición para Cero Estrellas. Un libro que lejos de influir negativamente en la carrera de Berto, lo condena aún más al éxito. Mejor o peor, lo que está demostrado es que el showman no deja indiferente a nadie.

Una de las cosas más fascinantes de la vida es destaparte los oídos cerrando la boca y apretándote la nariz, y entonces intentar soplar. Y otra es la inagotable capacidad de sorpresa que tenemos todos (menos, tal vez, los ginecólogos). Gracias a Berto Romero por llevar la sátira mordaz a su máxima expresión y hacernos disfrutar como enanos con ese ingenio tan propiamente suyo, por saber llegar a la cima a tiempo y mantenerse en ella sin perder un ápice de esa gracia que lo han hecho inconfundible.

Y como premio para los que se hayan quedado hasta aquí les dejo un genial vídeo al que Berto puso voz junto con sus compañeros de la compañía teatral El Cansancio. Sin desperdicio alguno.

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