El macho dominante


pagagniniHacer lo que tú impones. Ser el que ordena y manda. Convertirse en el rey de la manada. Esas son las directrices por las que se rige un macho de verdad, un macho de los que dominan. Como dos semanas atrás me tuve que callar y otorgar, ahora me tocaba a mí decidir. En esta ocasión, era yo el que imponía qué obra de teatro debíamos ver. Después de pasármelo pipa con Restaurant Tú Three, pensé que nada podía salir mal. Así que a pesar de que el planteamiento inicial no sonaba del todo bien (música clásica aderezada con gags), propuse (por no decir obligar) que fuésemos a ver la nueva representación teatral que tenía lugar durante esa semana en el mismo teatro (Enrique de la Cuadra, Utrera), misma hora (21.00) y mismos protagonistas (yo y mi pareja). Dicha obra respondía al nombre de Pagagnini. A pesar de tener bastante reconocimiento y prestigio, mis buenas intenciones ese día no llegaron a consumarse en perplejidad y diversión…

La música clásica nunca ha sido una de mis predilecciones. Sin embargo, como supuestamente me iba a tronchar de sonreír durante la obra, pues allá que fuimos. No voy a negar que durante el espectáculo de Yllana se me escapara alguna mueca de asombro, pero sin llegar a admirar ese mundo alocado y humorístico que un principio creí que iba a presenciar. Cuatro grandes músicos virtuosistas que pretenden a través de la comicidad darnos una mirada diferente de la música clásica. Lo que yo desconocía es que esos momentos divertidos de los que hace gala el maestro Ara Malikian no son precisamente abundantes. Es más, esas situaciones de locura no aportan nada nuevo al panorama teatral, innovan poco y están repetidas hasta la saciedad.

Lo peor de todo es que al final de la actuación el público ovacionó en pie a los músicos de este des-concierto. Para gustos, los colores. Quizás el número más brillante e hilarante sea el que parodia la música contemporánea. Como la obra es para sexteto, eligen a dos “voluntarios” de entre el público, que se ven obligados a tocar un badajo y un muñequito de goma. Acelerar o retardar los ritmos de las piezas que interpretan o introducir cadencias absurdas e inacabables con el fin de conseguir la risa fácil me parece un poco burdo. Sin duda, magistral en el tema musical, pero en cuanto al humor un poco insuficiente, a pesar de esas situaciones gamberras y accidentadas que transcurren en momentos puntuales del espectáculo. Además, la voz en off para hilvanar los sketches es totalmente innecesaria.

Sólo por el hecho de intentar que concibamos una nueva forma de ver recitales de música clásica e intentar llegar a todo tipo de público a través de situaciones inconcebibles les voy a dar el aprobado, muy raspón. Alabo la creatividad a pesar de que la obra me conmovió en pocos momentos. Algo diferente y único, pero mejorable. Si te gusta la música clásica no dudes en asisitir a este espectáculo-parodia, pero si no es el caso, la abstención es la mejor elección. Y es que las mujeres casi siempre llevan razón. Como dijo el gran Groucho Marx: “He disfrutado mucho de esta obra de teatro. Sobre todo en el descanso”.

Para que júzgueis por vosotros mismos, aquí os dejo un extracto de la obra. Que cada uno delibere.

1 Response so far »

  1. 1

    tonylovsky said,

    A mi me parece una propuesta interesante y muy divertida… lástima no tener con quien ir al teatro… xDD
    Por cierto, la primera pieza que tocan es el canon de Pachebel, del que hay un monólogo muy divertido en youtube


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