Carta abierta a Dios


Puede que un foro dedidaco a la cultura no sea el lugar más indicado para hablar de ésto, pero es que ya no puedo más y por algún lado tengo que desahogarme.

Tú sabes que siempre he creido en Tí, que los patrones de mi vida han ido siempre encaminados a Tu enseñanza. Sabes bien que me ha costado más de un disgusto, más de una burla hacia mi y más de una discursión acalorada. Y sabes bien que nunca me ha importado, porque tenía eso, que nadie sabe muy bien como definir, llamado fe. Si, tenía. Lamentablemente, con el paso del tiempo, como todo en esta vida, se va deteriorando hasta que llega un punto que se rompe.

Puede que mi postura sea un poco egoísta, pero pocas veces he recibido a cambio de lo que he dado. No lo he hecho a cambio de recibir nada, pero de vez en cuando una palmadita en la espalda se agradece. Nunca ha sido mi intención ser más que nadie, lo sabes, pero creo que eso no es motivo para que mi existencia sea tan sumamente pobre. Sí, lo se, hay gente que está peor que yo, pero eso no me vale como argumento para tener fe. Más bien todo lo contrario, lo único que haces con eso es darme desesperanza.

Te portas conmigo como un niño caprichoso y malcriado. Me pones el caramelo en los labios para luego retirármelo cruelmente. Cuando las cosas parece que encaminan a ir mejor, siempre se tuercen. Sea lo que sea, desde un ordenador que se estropea y lo devuelven sin arreglar, a la salud mi padre, que sale del hospital después de una hemorragia cerebral y a la semana le da un ataque epiléptico. Eso por no hablar de relaciones… ¿tengo que recordarte cuantas veces me has puesto la miel en los labios? ¿Y mis amigos, dónde están? Te lo voy a decir, cada uno por su camino, y yo aún no he comenzado a andar, más que nada por no tener siquiera unos zapatos con los que recorrer el camino.

Con la fe pasa lo mismo que con el vaso al que le van cayendo poco a poco gotas de agua: se va llenando hasta que rebosa y se va al traste. Lo siento mucho, pero no puedo, o mejor dicho, no quiero, creer en un Dios injusto y arbitrario, que a un delincuente que estafa millones en el Ayuntamiento de Marbella lo premia con una entrevista en exclusiva con una cadena de televisión, cobrando una millonada, y a una familia humilde, que trata de cumplir con Tu enseñanza, le mandas una desgracia tras otra.

Espero que esto se quede sólo en una crisis, me dolería mucho no poder volver a confiar en Tí. Pero de momento mis valores se están tambaleando. Espero ansiosamente Tu respuesta.

Atentamente: Antonio M. García.

4 comentarios so far »

  1. 1

    cerote said,

    Nadie dijo que la vida fuera fácil. Pero merece la pena vivirla, aunque sólo sea por unos pocos instantes de felicidad.

    Me ha gustado tu artículo, muy sincero. Además creo que un blog cultural es el sitio adecuado para tu artículo. Espero que todo te vaya mejor

  2. 2

    ale87xerez said,

    No te dejes llevar por las malas experiencias!

  3. 3

    luperca said,

    “No es grande aquel que cosecha muchos éxitos, sino el que nunca se da por vencido”
    Moraleja: Eres muy grande Antonio, mucho.

  4. 4

    lasmanzanasdulces said,

    No desesperes, verás como de buenas a primeras la vida da un tumbo y todo lo malo se vuelve alegría, hermano😉


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