Pasen y vean (análisis de la temática de la BIACS)


Colaboración de Maribel Mateos:

Resulta difícil imaginar el transcurrir de un día cotidiano en nuestras vidas sin instrumentos como el teléfono móvil, el portátil de trabajo, internet e incluso la televisión digital; podríamos sobrevivir, quizá, toda una jornada privándonos de estos mecanismos, pero muy pocos de nosotros saldrían ilesos en el intento. La tecnología ha cambiado la forma de percibir la realidad. Los ordenadores y la informática van mucho más allá de las máquinas industriales. Su capacidad para procesar información y su ubicuidad han hecho que nos acompañen en todas las facetas de nuestras vidas.

Esta nueva realidad del siglo XXI, en la que ciencia y tecnología forman parte del día a día del individuo de a pie, ha sido recogida por la BIACS en su tercera edición. Youniverse, una apuesta en la que arte y ciencia discurren por caminos paralelos. Una exposición que pretende democratizar el arte, situando al espectador como parte del sistema que observa, un universo que a su vez es participativo y que cada cual puede crear a su atonjo: tú eres el protagonista de tu propio universo.

Pero, ¿es posible aunar arte, tecnología y ciencia sin que la creación artística quede desvirtuada?

Al igual que las dos BIACS anteriores, ésta no ha quedado exenta de críticas. Existe un amplio debate acerca de si la confluencia entre tecnología y arte no responde más a la demanda del mercado que a la creatividad misma. Es cierto que el arte se nutre de la cultura de su tiempo, y formamos parte de una cultura que promueve el mestizaje de saberes. Asistimos a un proceso de osmósis, en el que los llamados “contrarios” se funden: la creación artística, el quehacer científico y la tecnología.

La profesora María Novo critica la fragmentación social en la que vivimos y la pérdida de sentido de unidad con todo lo existente, lo que ha llevado a contemplar la realidad como una colección de piezas aisladas y no como un verdadero conjunto organizado en el que el todo y las partes forman uno. Como ella, existe un grupo de teóricos que divisan en el uso de la tecnología y la ciencia principios de un nuevo paradigma interpretativo de la realidad, un trampolín a sensibilidades nuevas. Apuestan por crear un tipo de conocimiento que no sea reproductivo, sino creativo.

A pesar de esta corriente de pensamiento, otros sectores se muestran contrarios a que la era virtual salpique el arte hasta convertirlo en espectáculo. Esta opinión la mantienen también grupos de estudiantes que han asistido a la Bienal. Algunas voces critican los problemas tecnológicos que han sufrido algunas obras de arte durante la exposición, que no han permitido que los visitantes interactúen con ellas. Unos problemas técnicos que ridiculizan esta sociedad dotada de las mejores tecnologías que quiere ser plasmada en el propio arte.

Asimismo, los estudiantes ironizan sobre el prinicipal objetivo que se marcó la Bienal: la participación del público, que este sea el protagonista y no los artistas. Youniverse no es realmente un universo que tú creas a tu antojo; consiste en una serie de obras artísticas que forman parte de una exposición ya estructurada, en la que el espectador no ha tomado participación alguna en la elección de las obras. Por lo tanto, se trata más bien del universo que otros han creado para tí.

El comisario Peter Weibel define las TIC (Tecnologías de la Información y de la Comunicación) como las mayores propiciadoras del proceso de globalización, incluyendo la diseminación y el acceso global a la información. Sin embargo, obvia la brecha digital existente en países subdesarrollados, que deja al margen de esta participación artística a sus habitantes. También hace referencia a la personalización de la tecnología, que da como resultado un mundo que se comporta como tú desees. Recalca que la tecnología ayuda al hombre a dominar la naturaleza y, por lo tanto, afirma que la tecnología humaniza la naturaleza. ¿Un mundo que se comporta como cada cual desee? Permítanme, al menos, asustarme un poco ante tal despropósito.

En definitiva, esta Bienal no ha sido más que un reflejo de la sociedad avanzada, caótica y llena de comodidades en la que vivimos. Ha dejado a su paso numerosos artistas de gran reconocimiento y una mayor sensibilidad de los sentidos. Además, ha conseguido atraer a un público para el que quizá el arte, en su manera más ortodoxa, no hubiera inducido de igual forma. Eso sí, algunos nos alegramos de que sea sólo la temática de un año. Un ratito de arte virtual, sí, pero sólo un rato.

1 Response so far »

  1. 1

    caminoaningunlugar said,

    Viajé expresamente a Sevilla a ver la Bienal y me sorprendieron dos cosas. Por un lado, el lamentable mantenimiento de la exposición, cuando fuí al menos unas quince piezas no funcionaban- y la escasa imbricación en la ciudad. Las obras de la sección off eran flojísimas y las obras del programa paralelo, pues eso para lelos. Lo mejor, descubrir la ciudad, que la tenía muy poco pateada.


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