Hola soy Clint Eastwood y soy americano


gran-torinoManohla Dargis, crítico del New York Times, escribió del señor Eastwood, con objeto del estreno de su última obra, Gran Torino, que es de los pocos directores de cine americanos que hacen películas sobre su país.
La última obra de este californiano con los setenta cumplidos, Gran Torino, es un retazo de realidad norteamericana, de esos a los que nos tiene acostumbrados este genial director.
El sabor americano de sus obras no está reñido con su universalidad. Eastwood nos tiene acostumbrados a historias humanas, historias humanas cargadas de sentimientos, sentimientos que son universales. Ahí radica la clave de su conexión con público de todos los rincones de este globo azul al que llamamos Tierra.
Esos americanos son arquetipos fácilmente trasladados a cualquier situación temporal o espacial. Otro americano, sureño de pro, Mister William Faulkner, consiguió algo parecido con aquel condado tan imaginario como real y tan real como imaginario llamado Yoknapatawpha. Los universales del sentimiento son comunes a todos los seres humanos.
Walt Kowalski es un naufrago de la vida. Su mujer ha muerto y se ha quedado solo en un mundo que le es extraño y para el que ya no está preparado. Trabajador jubilado de la industria del automóvil, vive en su vejez en la casa en la que formó su familia y que ha ido viendo como se vaciaba al ritmo que marca la vida. Es un hombre tosco, rudo, lleno de prejuicios. Fue uno de esos hombres valientes que defendió las barras y estrellas en los campos de Corea y volvió para contarlo. Ya es demasiado viejo para la sociedad, la gente mayor es aparcada en un sombrío garaje. La juventud no respeta las tradiciones que su generación y las que le precedieron establecieron.
Toda la compañía que le queda es su vieja perra, los demás elementos de la ideal de familia americana, mujer, hijos, etc., han ido abandonando el home sweet home. Todo su mundo se desmorona cada vez a mayor velocidad. Lo único que conserva con orgullo de los viejos tiempos es un Gran Torino del 72 que guarda como oro en paño. Será su legado, un símbolo del traspaso de poderes, (hay que ver la película para entenderlo, no digo nada para no desvelar más de la cuenta).
Sin saber muy bien cómo se acaba mezclando con esas gentes que le eran extrañas y a las que menospreciaba. Se convierte en un héroe para ellos, (para más información acudan a su lugar habitual de visionado de cine…).
Conocer al prójimo es la mejor manera de eliminar esas barreras irreales e imprecisas que nos separan en forma de prejuicios y que se traducen en incomprensión, en desprecio.
El señor Eastwood nos vuelve a regalar una película que conmueve hasta el último minuto. Si tenéis un rato echarle un vistazo. Yo no digo cómo que ya sabéis buscaros las habichuelas….

6 comentarios so far »

  1. 1

    cerote said,

    Mefistofeles, ya he visto la peli. Me ha gustado bastante, tiene momentos bastante significativos, como cuando padre e hijo hablan, o la evolución que sufre el personaje de Kowalski con sus singulares vecinos… y la escena culmen de la película también es sorprendente. Un saludo “rollito de primavera” xD

  2. 2

    nekameka said,

    Bienvenido Mefistofeles. Gran artículo y Gran Pepino (torino).

    Peliculaza, la vi el otro día de viaje por Galícia, destacable el siguiente chiste:

    Un negro, un chino y un judío entran en un bar.
    Llega el camarero y dice:
    -FUERA TODOS DE MI PUTO BAR.

  3. 3

    carmenxa said,

    Qué fuerte me parece que sea la última en enterarme!!!bienvenido señor X!!
    Me ha encantado el artículo!!
    Este fin de semana iré a verla, maravilloso Clint, maravilloso, sin duda uno de los mejores actores y directores del cine actual.

  4. 4

    cerote said,

    Enhorabuena por el gran artículo. Habrá que ir a verla. Mefistófeles fichaje del año!!

  5. 5

    Sara said,

    Sabía que no me decepcionarías Mefistófeles! xD welcome, quiero ver esta peli, a ver si lo hago y puedo comentar impresiones xD

  6. 6

    ale87xerez said,

    Bienvenido a este blog Mefistófeles. Harry el Sucio llega a la tercera edad, y lo peor es que no tiene nada que perder. El testamento actoril del viejo Clint promete mucho


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