Ay Baltasar, si no te hubieras muerto…


Felipe IV refleja perfectamente la evolución de la España del siglo XVII. Joven y hermoso, al comienzo de su reinado el despreocupado rey se prodigaba por la villa de Madrid con alegría, mostrándose continuamente junto a su bella esposa, Isabel de Borbón. Su Majestad era un habitual en la popular tradición de saltar toros con caña. Por aquel entonces hacía furor una anécdota en la que un toro se había desbocado en la plaza y había matado a un soldado de la guardia real (que tenía que permanecer en posición a pie de albero) y el propio Rey cogió un arcabuz y le metió un tiro entre ceja y ceja al animal.

483px-Principe_baltasar_carlos_caballo_Velazquez_lou.jpgEran tiempos felices. España era la potencia hegemónica en Europa (y por tanto en el mundo), los tercios dominaban Flandes y el reino vivía en inmerso en el optimismo que da el sentirse inexpugnable e imbatido. Con 24 años, la felicidad de los jóvenes monarcas se veía colmada. El 17 de octubre de 1629, nacía en la capital del Reino Baltasar Carlos Domingo Lucas Felipe de Habsburgo, primogénito y por tanto, príncipe heredero de Castilla, Aragón, Navarra, y las Indias Orientales. El Rey veía cumplida así su obligación de la sucesión dinástica con un hijo inteligente y popular, reflejo mismo del Reino.

Pero las continuas guerras y el excesivo número de frentes abiertos provocaron el agotamiento de la monarquía española, que a partir de 1640 entraría en una crisis que la sumiría en una profunda decadencia. Tras la separación de Portugal y la derrota en la guerra de los Treinta Años se firma la paz de Westfalia, donde se pierde definitivamente la hegemonía en el continente.

En este periodo se realizaron gestiones diplomáticas para buscarle una esposa al joven heredero y se concertó su matrimonio con la Archiduquesa Mariana de Austria, prima hermana suya.

Pero, mientras la España esplendorosa y soberbia del principio de reinado se esfumaba en los campos de batalla, el Rey Felipe recibió un mazazo mayor que cualquier derrota militar. El príncipe Baltasar, enfermó en un viaje a Pamplona para celebrar su jura ante las Cortes de Navarra.  Se le trasladó a Zaragoza, donde el 9 de octubre de 1646 falleció. Sobre las causas de la muerte los médicos que le trataron diagnosticaron viruela, aunque también se especuló con una enfermedad venérea. Actualmente se piensa que fuera una apendicitis.

La pérdida de Baltasar Carlos dejó destrozado a Felipe IV, que ya había perdido a su esposa en 1644, y al Reino en general, que perdía a un Príncipe dotado, inteligente y popular. El Rey tuvo que buscar una nueva esposa, y finalmente se decidió por su sobrina y prometida de su hijo, Mariana de Austria, que contaba con apenas quince años.

Charles_II_of_SpainLa genética no es tonta y los Austrias ya habían abusado de su confianza. Después de años de matrimonios entre primos, la naturaleza no podía soportar un caso tan acentuado de cosanguineidad. Así, el único hijo varón que le sobrevivió a la pareja fue Carlos II. El nuevo heredero creció raquítico, enfermizo (con frecuencia era atacado por violentas fiebres que lo postraban en cama, apenas subía en su carruaje, los vómitos lo obligaban a desistir del viaje, y cuando estaba al aire libre, le supuraban los ojos) y de corta inteligencia. Además el futuro Rey de España era estéril, lo que acarrearía un grave conflicto sucesorio al morir sin descendencia y extinguirse así la rama española de los Austrias.

Basta con comparar los retratos de ambos príncipes para notar la clara diferencia entre uno y otro, y a la vez, la contraposición entre una época feliz y el fin de una era. Esta decadencia que se simbolizaría años después con un rey anciano y apesadumbrado, que cabizbajo marcharía hacia la frontera del Bidasoa para entregar a su hija a Luis XIV de Francia, pagando una dote de 500.000 escudos.

¡Ay, Baltasar Carlos! ¿Cómo hubiera sido esta España si no te hubieras ido?En primer lugar se hubiera evitado la Guerra de Sucesión, pero a parte, siempre nos quedará la duda de saber qué habría pasado si ese vivaracho niño que Velázquez pintó a caballo se hubiera convertido en Rey de las Españas. Cabe la posibilidad de que tuviera la misma debilidad de carácter que su padre, pero cualquier cosa antes que Carlos II hubiera sido mejor. Ante la duda me permito imaginar un rey capacitado para los asuntos públicos, capaz de poner inteligencia en la política exterior. Al fin y al cabo, alguien que hubiera frenado la decadencia española del XVII. Y por qué no, el rey que habría evitado la entrada de la dinastía borbónica en España.

1 Response so far »

  1. 1

    Sara said,

    Pues si hubiera vivido Baltasarcito, hubiera tenido un hijo ratito con Mariana de Austria, tarde o temprano tenía que pasar… Podrías escribir más capitulos de la historia…el del 2 de mayo seguro que te queda muy bien😛


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