Cuando dar por culo se convierte en un arte


Nadie como Eduardo Mendoza para hacer un auténtico arte del enunciado dar por culo. Es lo que tenían los romanos, que en la batalla eran muy bravos pero después no hacían ascos a un buen trasero lleno de pelos. Algo que por lo que se cuenta en El asombroso viaje de Pomponio Flato no era cosa rara en la época. Tan sólo los judíos consideraban la sodomía como un acto nefando. Con esta y otras rarezas del pueblo de Yahvé, hila Eduardo Mendoza el relato sobre las aventuras de un patricio romano en las tierras de Israel.

Pomponio Flato es un estudioso de familia adinerada que viaja por el mundo en busca de unas aguas mágicas que dan la sabiduría aunque acortan la vida. Por eso va de aquí para allá bebiendo cualquier porquería de la que le hablan. En una de estas expediciones toma el agua infecta de un riachuelo, lo que le provocará una grave indisposición, con pestilentes resultados.En el trasiego de su recuperación acabará junto a un militar romano y su guardia camino de una pequeña localidad de Israel, Nazaret.

Cuando la comitiva llega a  la ciudad se encuentra con un caso de asesinato. El rico Epulón apareció muerto en extrañas circunstancias y el único culpable es el anciano carpintero del pueblo, José, que es condenado a morir en la cruz. Entonces, el hijo de éste, que curiosamente se llama Jesús, acudirá a Pomponio para esclarecer el caso y salvar la vida de  su padre.

En un periodo marcado por la constante amenaza de rebelión judía contra el Imperio Romano, las intrigas familiares, políticas y religiosas formarán un complicado entramado que no facilitará a Pomponio la tarea de arrojar un poco de luz sobre los hechos.

Como ya os habréis dado cuenta, Mendoza utiliza unos personajes muy particulares: un carpintero llamado José y su hijo Jesús, además de su mujer, que ¿adivináis cómo se llama? Bingo, María. Es un recurso que utiliza el autor, que apoya el relato de la historia de Pomponio con sucesos ya conocidos por todos de la Sagrada Familia. Además desarrolla algunos aspectos con otros textos bíblicos o apócrifos. Al final todo será muy milagroso.

A la hora de calificarla, la novela va de más a menos. El principio resulta hilarante. Pomponio narra sus desventuras por los confines del Imperio, a la vez que describe las costumbres de los pueblos bárbaros con los que se va encontrando. Es aquí donde el texto adquiere más frescura. A partir de la llegada a Nazaret y a medida que comienza el nudo de la historia, se va convirtiendo en otra novela cualquiera de detectives, con la salvedad de que éste vive en la época de los césares.

Dice un amigo mío, escritor en semanas esporádicas pero intensas de este blog, cuyo nombre de usuario es el de una perra silvestre romana, que Mendoza puede escribir grandes libros o grandes truños. Esta novela no creo que pertenezca a ninguno de esos dos extremos. Quizá si hubiera seguido por el camino con el que inicia el relato hubiera confeccionado una obra maestra, porque vive Dios que me reí con las primeras 60 páginas. Sin acabar siendo una obra mayúscula, sí que resulta entretenido. Sólo 189 páginas con las que  disfrutar de una buena historia.

1 Response so far »

  1. 1

    luperca said,

    Cómo te adoro Mendoza!


Comment RSS · TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: