Archive for agosto, 2009

Wilder y sus plumas sin escrúpulos

primera-planaEn el Chicago de 1929 de Billy Wilder las noticias se escriben a base de afilados titulares, sobornos políticos y algún que otro trago de whisky. Lo demás, son sólo quimeras de jovenzuelos universitarios recién sacados de sus pupitres academicistas.

Primera Plana es una de esas joyas cinematográficas que además de conseguir risas mordaces, inteligentes y sarcásticas, saben recoger imágenes de la realidad más deplorable. En este caso, el espectador encuentra en la pantalla la verdad de lo falaz del mundo periodístico.

El argumento es el siguiente: 6 de Junio de 1929, Chicago. Los periodistas de los diarios más importantes de la ciudad esperan expectantes en la sala de prensa del edificio de los juzgados la ejecución de Earl William (Austin Pendleton), asesino confeso de un agente de policía. Mientras, Walter Burns (Walter Matthau), director del Chicago Examiner, intenta convencer con toda clase de artimañas a su mejor reportero, Hildy Johnson (Jack Lemmon), para que se encargue de la noticia. Sin embargo, Hildy rechaza cubrirla y se despide del trabajo para casarse con Peggy Grant (Susan Sarandon) y marcharse a Filadelfia como publicista. Entre las tretas del director, se encuentra la de realizar una fotografía en la horca a través de una cámara oculta. Entre tanto, el preso consigue huir tras pasar por las manos del Dr. Eggenhofer (Martin Gabel), experto en psicopatías. Es en ese momento cuando Williams logra escaparse del sheriff Hartman (Vincent Gardenia) hasta ser encontrado por Hildy. Leer el resto de esta entrada »

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Juan Nadie y los héroes mediáticos: ¿Necesidad u oportunismo?

juan-nadie

Cuando el maestro Capra organizaba sus días de rodaje, apuesto 500 de los grandes a que sostenía en una mano las sagradas escrituras y en la otra, algún ejemplar del New York Morning Journal. Así, a modo de balanza se preguntaba si realmente tenía alguna validez llenar los periódicos de moralidad, o por el contrario, resignarse al sensacionalismo más amarillento de los años treinta.

Muchos tachan al director de ¡Qué bello es vivir! O Arsénico por compasión de ofrecer un Juan Nadie repleto de moralismos cristianos simples y tópicos, sin embargo, en mi opinión esta película es mucho más que eso.

La historia ya de por sí, es excelente, tanto por el argumento como por todo lo que se plantea en el ámbito que nos interesa. El magnate financiero y rey del petróleo, D.B. Norton (Edward Arnold), compra un periódico en Nueva York y despide a casi todo el personal. Una de las periodistas despedidas, Ann Mitchell(Barbara Stanwyck), decide escribir como último artículo una falsa carta en la que un desempleado llamado Juan Nadie, amenaza con tirarse desde el tejado del ayuntamiento el día de Navidad si los políticos no hacen nada por combatir la situación de desempleo. El artículo causa sensación y todo el mundo quiere conocer al presunto suicida. Ann da rostro a su personaje y entre numerosos aspirantes, presenta a un antiguo jugador de béisbol, “El Largo” John Willoughby(Gary Cooper), el cual reúne todos los requisitos del ideal hombre norteamericano, como si se tratase de Juan Nadie. Sus apariciones en la radio tienen tal impacto que el dueño del periódico decide emplear esa popularidad para sus manejos políticos. El final no lo desvelo, para que me aseguréis comentarios, no obstante, os adelanto que son valores navideños como la verdad, la humildad y la valentía los que se hacen cargo de darnos un Juan Nadie llenito de buenos modales. Leer el resto de esta entrada »

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Cigarrillos y denuncia en 60 minutos

insider

El dilema supone despojarse de ingenuidad e idealismos y adentrarse de lleno al mundo donde la realidad te abofetea sin dar explicaciones.

El monopolio de las tabacaleras es bien conocido por todos, sus artimañas se extienden por cualquiera de los campos empresariales, desde sanidad a Fórmula 1, desde el campo de cultivo en países en desarrollo a los más altos puestos del Financial District en la isla de Manhattan. El interés periodístico llega cuando además de estas manitas inabarcables, las astucias del más doliente capitalismo salpican a una empresa de debidos trabajos diáfanos, objetivos neutrales y popularidad inigualable, hablamos de la empresa informativa.

Este formidable trabajo de Michael Mann constituye una de las mejores conquistas de buen cine: un guión intenso, dos protagonistas inmejorables y una trama basada en hechos reales convertida en acción y necesaria angustia. No sólo por las interpretaciones magistrales de Russel Crowe como Jeffrey Wigand en el papel de científico honrado y Al Pacino en el de Lowell Bergman como periodista leal, convierten El dilema en una obra brillante, también son las constantes invectivas en forma de diálogo. Este escándalo público en EEUU surgió con las declaraciones públicas en televisión de Jeffrey Wigand, despedido por la compañía de tabaco Brown & Williamson. En el film, se muestra cómo, a pesar de las amenazas sufridas, éste, jefe del estudio de sanidad de la empresa, decide desvelar las peligrosas artimañas utilizadas por el equipo químico para incrementar la adicción al tabaco. El receptor de tales secretos será Lowell Bergman, un conocido productor de uno de los programas televisivos de mayor audiencia de la cadena CBS 60 minutos. Leer el resto de esta entrada »

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