Literatura


Monólogos sobre el Sena, sus putas y sus noches. Trópico de Cáncer, Henry Miller

miller

El libro que escribió este jovencito newyorkino de lengua descarada y sin tapujos, consiguió remover el estomago a los más puritanos, a la sociedad estadounidense y  a más de un onanista. Esta indecencia literaria fue publicada en 1934 gracias a las gestiones hechas por su amante, la escritora Anaïs Nin, sin embargo, no fue hasta 1961 cuando se permitió su difusión por los EEUU. El por qué está bien definido si contamos con la hipócrita política estadounidense ya archiconocida por todos, libertad dentro de nuestros limites moralistas. Sus páginas criticaban toda conducta digna a base de prostíbulos e historias de hindúes y franceses ahogados por el Ricard y el Moulin Rouge, se concentraba una masa de hombres cultos sumidos en la más miserable de las condiciones, vagabundos ataviados de un perfecto conocimiento de la estructura y el estilo de la lengua anglosajona.

Cuando dar por culo se convierte en un arte

Nadie como Eduardo Mendoza para hacer un auténtico arte del enunciado dar por culo. Es lo que tenían los romanos, que en la batalla eran muy bravos pero después no hacían ascos a un buen trasero lleno de pelos. Algo que por lo que se cuenta en El asombroso viaje de Pomponio Flato no era cosa rara en la época. Tan sólo los judíos consideraban la sodomía como un acto nefando. Con esta y otras rarezas del pueblo de Yahvé, hila Eduardo Mendoza el relato sobre las aventuras de un patricio romano en las tierras de Israel.

Pomponio Flato es un estudioso de familia adinerada que viaja por el mundo en busca de unas aguas mágicas que dan la sabiduría aunque acortan la vida. Por eso va de aquí para allá bebiendo cualquier porquería de la que le hablan. En una de estas expediciones toma el agua infecta de un riachuelo, lo que le provocará una grave indisposición, con pestilentes resultados.En el trasiego de su recuperación acabará junto a un militar romano y su guardia camino de una pequeña localidad de Israel, Nazaret.

Al norte y al sur del Caribe

William Faulkner ejerció una importante influencia en García Márquez a pesar de estar separados por dos barreras: la idiomática y la establecida por los hombres en forma de líneas fronterizas entre naciones.

Cada uno escribe en una lengua diferente, pero eso no es óbice para que estén relacionados por una línea invisible que une ambas orillas del Mar Caribe. Tal vez sea ese un punto de unión entre los escritores del Sur de los “USA” y los latinoamericanos caribeños. Hay quien habla de una literatura caribeña que englobaría a ambos.

La influencia de Faulkner abarca desde las temáticas, pasando por el proyecto ficcional, hasta las técnicas narrativas. Hablar de que García Márquez esté influenciado por William Faulkner no es una señal de menosprecio hacia el colombiano más universal. Éste llegó a comentar en una ocasión a un periodista español: “Más bien debía entenderlo como un elogio, porque Faulkner es uno de los grandes novelistas de todos los tiempos”.

Territorio comanche

“Territorio comanche es allí donde oyes crujir bajo tus botas, y aunque no ves a nadie sabes que te están mirando”.

1993. Los combates entre croatas, bosnios y serbios se suceden en lo que había sido Yugoslavia. Arturo Pérez Reverte retransmite el conflicto para TVE. En este contexto, y tras más de 20 años como reportero de guerra, escribe Territorio Comanche.

El libro, protagonizado por el propio Pérez Reverte -que se refiere a sí mismo como Barlés-, y por el cámara de TVE, José Luis Márquez, hace un repaso a las experiencias del entonces periodista en las distintas contiendas en las que había trabajado. En él se muestra la dureza de la guerra desde el punto de vista de un enviado especial. A veces simple transmisor de imágenes. Otras, sujeto que estremece por la realidad que contempla. Un testimonio duro, pero real, de alguien que comunica la guerra in situ.

A veces lo simple es más efectivo

Jorge Bucay es un psicólogo argentino, muy conocido por sus libros de autoayuda, como pueden ser Cartas para Claudia, Déjame que te cuente o Amarse con los ojos abiertos. En uno de estos libros, llamado Veinte pasos hacia adelante, encontramos una historia real, que demuestra que muchas veces lo más simple es mejor que lo complejo. Esta es la historia, tal y como la cuenta Jorge Bucay.

Hace muchos años, en plena carrera espacial, Estados Unidos y la Unión Soviética se esforzaban en ser los primeros en llegar a la luna. La vanidad, el reconocimiento mundial, el prestigio científico y el presupuesto de la NASA y su equivalente ruso estaban en juego.

Errores en la vida

9788493578916imarh8Todos cometemos errores. En algún momento de nuestra vida, cada cual se ha arrepentido de haber hecho tal cosa o habría dado marcha atrás para cambiar tal otra. A buen seguro que Felipe II se arrepintió de haber enviado la Armada Invencible contra Inglaterra. Lo mismo que Jim Carrey desearía no haber hecho nunca “Un loco a domicilio”. Yo también lamento algo, nunca tendría que haber comprado El puente de los judíos, de Martí Gironell.

Quería encontrar una historia corta, un libro más relajado después de otro con más profundidad psicológica, que además sirviera para abrir boca para el siguiente.  “En una semana me lo leo”, pensé. Pero en vez de eso este libro se ha alargado como una tortura, haciéndome incluso dudar de mi gusto por la lectura.

William Faulkner: un sureño universal

William Faulkner, (la “u” no figuraba en un principio, la incorporó más tarde en un intento por recuperar la grafía original de su apellido), nació en New Albany en el estado sureño de Mississippi, (EE.UU.), aunque se crió en las inmediaciones de la ciudad de Oxford, hasta donde se trasladó su familia a principios del pasado siglo. Pertenecía a una familia tradicional y sudista, marcada por los recuerdos de la Guerra de Secesión, sobre todo por la figura de su bisabuelo, el coronel William Clark Falkner, personaje romántico y autor de una novela de éxito efímero, The White Rose of Memphis.

Al sur de la línea Mason-Dixon

slavmap2Si bien Faulkner tiene referentes literarios como James Joyce, no es menos cierto que su obra y su persona están claramente marcados por su lugar de nacimiento y su herencia sureña.

El Sur de los Estados Unidos es una tierra con unas características específicas que confieren a sus habitantes una serie de rasgos diferenciadores. Fueron estados que se incorporaron a la nación con posterioridad y que contaban ya con una rica y variada herencia cultural tanto francófona como hispana. A esto hay que unir la gran cantidad de población de esclavos africanos que trabajaban en enormes plantaciones.

De este crisol cultural no podía por más que nacer un lugar distinto con unas costumbres arraigadas y que terminaría por chocar con los estados del norte.

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