El manquepierda ha muerto


betis_sevilla_seville_spainEl manquepierda, un grito popular, obrero y estoico, reflejo mismo del Real Betis Balompié, se muere, o más bien, se podría decir que ya lleva varios años en el otro barrio, haciéndose un hueco entre los altares del recuerdo verdiblanco, al lado del Currobetis. El lema en sí pervive en el ideario común de los aficionados béticos -el beticismo-, si bien su contenido ha perdido todo el significado que alguna vez tuvo y ahora más bien es algo que se dice, pero no se siente. El manquepierda, apagado por las nuevas corrientes globalizadoras, ahogado en los valores de competitividad y rentabilidad, se deshace en las manos de los béticos, carente de su sentido originario. Fecha de la defunción, 30 de junio de 1992, el día que Manuel Ruiz de Lopera compra la entidad y en el que nace un nuevo Betis, un Betis ganador, eso que tan pocas veces había sido a lo largo de su historia, un club que se sacude los complejos, pero también la habilidad inédita en una afición de asumir las derrotas y hacer una fiesta de ellas.

Para encontrar el origen del manquepierda hay que remontarse hasta los orígenes mismos del Real Betis Balompié y la de sus dos equipos matrices, el Betis Foot-Ball Club y el Sevilla Balompié, dos teams obreros que, allá por 1914, deciden fusionarse para plantar cara al otro equipo de la ciudad,  el Sevilla FC, aglutinando a los sectores más humildes de la población. Tan humilde y tan autóctono era, que se le llamó con una palabra en castellano, balompié. Así nace la leyenda bética, el pueblo proletario que se opone a la supremacía de los señoritos sevillistas y a las desigualdades de la vida, luchando con una de las pocas cosas que tienen, su coraje, y con el orgullo de conservar lo que nadie jamás podrás quitarles, su honor. Siempre a la sombra del Sevilla CF, la historia del club verdiblanco es una historia plagada de sinsabores, derrotas y agravios, rivalidad y victimismo, pero por encima de todo de dignidad. Siempre queda, intrínseco al escudo de las trece barras, el tesón y la garra del sentimiento que desborda el fútbol, que, como dice el reciente himno, es motivo de su gloria.

image017En sus primeros años el Betis perdía y ganaba, perdía más que ganaba, y la superioridad sevillista quedaba patente en la mayoría de los partidos. Luego vienen los años de grandeza que soñara el difunto Ignacio Sánchez Mejías, con un subcampeonato de Copa de España y una Liga, que se ganó al Real Madrid. Pero tras la guerra el equipo se desmantela y cae en desgracia, tocando fondo en la tercera división. “Últimamente se está generalizando para encuadrar el periodo de tercera, como del Viva el Betis manquepierda. Yo pienso que la expresión podría enmarcarse en ese tiempo, pero no forzosamente del 47 al 54”, explica Rafael Medina.

Rafa Medina, profesor e historiador bético por afición, colabora en varias webs sobre el Real Betis, bajo el sobrenombre de beticista, y de vez en cuando matiza algún hecho histórico puntual que salga a la luz, velando por la salvaguarda de la memoria verdiblanca. En sus investigaciones ha recopilado gran cantidad de archivos, tanto fotográficos como notas de prensa. “Existe un artículo, que es la primera prueba documental que tenemos acerca del lema, una foto publicada en Sevilla, Diario de la Tarde, el 24 de noviembre del año 53, donde el Betis va a Utrera, gana 0-2 y hay unos aficionados que sostienen una pancarta que pone “Viva el Betis manquepierda”.utrera0betis2

Don Alfonso Jaramillo y Don José Luis Núñez Naranjo, socio número 3 y ex presidente de la entidad verdiblanca respectivamente, sostienen una postura contraria. “Lo del manquepierda surgió siendo presidente Pepe Núñez, en una campaña por 15000 socios. Uno de los que promovió aquello fue Leocadio Ramírez Teba. La gente dice que era cuando estábamos en tercera, pero no, fue sobre el 66 ó el 67. Surgió aquello porque el Betis perdía y ganaba y se decía Viva el Betis manquepierda”.

Sin embargo, Rafa Medina aporta datos documentales de que el lema ya se venía tratando en los periódicos de la época. “Cuando se sube en el año 54 a segunda división, existen algunos comentarios esporádicos. Hay un periodista muy interesante, Emilio Vara, que en sus artículos comenta algo del manquepierda, pero por encima, sin explicar la casuística social. Además si te vas a poner una pancarta con eso, es porque eso ya se venía tratando. Yo sostengo que el manquepierda nace a principios de los años 50 como algo social, con un Betis que tenía que salir de la situación en que se encontraba después de dos o tres años en tercera”.

Ese mismo año 54, el club verdiblanco asciende a segunda división y esa consigna queda en el olvido. Ésta es la primera vez que en época de bonanza se deja de lado, aunque en ciertos tramos de la campaña, cuando la vuelta a tercera parece posible, se vuelve a retomar en una serie de artículos, configurándose como un emblema recurrente en las adversidades. “Esta es la explicación de por qué surge el manquepierda y por qué decae. Se va a él porque el Betis está muy por debajo del eterno rival y eso es muy importante. Sevilla es muy bipolar y es importante tener en cuenta que el Sevilla durante la época negativa del Betis consigue varios subcampeonatos de Liga e incluso gana una”, comenta Rafa.

El designio bético no cambiaría en los años venideros y la regularidad se convierte en ave de paso por Heliópolis, siendo el Betis un equipo capaz de ganar un año la Copa del Rey y bajar al siguiente, siempre con esos altibajos, grandes metas por un lado y caídas en picado por el otro. Aquí se arraiga el definitivo manquepierda,  que, como lo define el sociólogo Alberto Del Campo, es “el héroe que se levanta una y otra vez ante la derrota, la rebelión, el Quijote que se enfrenta a los gigantes con dignidad y tesón, estoicismo, senequismo y la fiesta ante las adversidades. El bético espera lo opuesto al éxito, por eso surge la figura digna en la derrota. Derrotado pero no humillado, sin caer jamás en la desesperanza.”. En definitiva, hacer de su capa un sayo y poner al mal tiempo buena cara, versión española del You’ll never walk alone, siempre leales en la adversidad. “No era que aceptáramos que perdiera siempre, si pierde con dignidad. Si pierdes porque no pones interés, no te lo permitimos. No es que dejemos de estar con el Betis, sino que dejaríamos de estar con el equipo”, sostiene Jaramillo, con 94 años, una de las voces vivas del Betis, casi un hermano menor del club. Nunca se acepta la resignación, pero siempre se menciona.

En este tiempo, el jugador que mejor representó los ideales verdiblancos fue Rafael Gordillo, el hijo pródigo que saboreó las mieles del éxito sin olvidar su procedencia y que un día volvió al equipo de sus amores para devolverlo a donde se merecía, convirtiéndose en el mayor mito bético. Hasta la llegada de Lopera.

lopera_jovenEl nuevo mandatario del Real Betis acudió cuando su equipo “se moría” y, como un Mesías al que la afición esperaba desde hacía casi cien años, les abrió las puertas del paraíso con la promesa de construir un Betis grande y ganador, que consiguió, y que a la postre se convertirá en la causa de su caída. Jugadores extranjeros y hormigón asoman por Heliópolis para iniciar la edificación de ese gran equipo, con un gran estadio, que llevará al beticismo a las alturas. Con Don Manué se acaban el agachar la cabeza y las derrotas. Por primera vez se acorrala al eterno rival, ahora la gente quiere un Betis ganador, no se resigna y los más jóvenes incluso pitan las derrotas. Ese 30 junio el Betis renació, pero a costa del manquepierda.

Lopera acabó con el manquepierda y ahora eso se vuelve en su contra, sobre todo después del gran resurgimiento del Sevilla. El Betis ganador de Don Manué provoca su declive. La gente ya no se acuerda de lo que fue el Betis históricamente y exigen mucho más. Quieren ganar, justo lo que decía Lopera. Casualmente, su caída viene después de sus mayores éxitos, Copa y clasificación para la Liga de Campeones.

La globalización también ha contribuido a la pérdida de la identidad de los béticos, el estoicismo y la dignificación del fracaso ya no están de moda, ahora lo que se lleva es la rentabilidad y la victoria. La afición sólo quiere que se materialice lo que un día predijo Lopera, que se aferra al poder, con muchos de  los que antes le aclamaban pidiendo su cabeza. Ahora la oposición quiere retomar la cultura del manquepierda, pero seguramente pocos sabrán en lo que esto consiste. Sólo los socios más viejos podrían recordarlo, esos que cuando el equipo pierde, se levantan de la silla y aplauden, aquéllos que recuerdan los tiempos en los que el club deambulaba sin sentido y que no pitan, sino cuando es necesario. Y seguro que en el voladizo de la caja de herramientas todavía algún bético antiguo se indigna cuando el graderío silba en el minuto 5, se enzarza en una discusión con su compañero de silla para defender al jugador que todo el campo increpa desde que dio un pase desacertado y al que, todavía hoy, gusta más de contemplar un equipo trabajando todos a una, que una improductiva finta en la banda.

Y con todo ello el Real Betis Balompié, club de los humildes, los del campo de las vacas, sigue siendo mucho más que un sentimiento, un escudo o una bandera, mucho más que todo eso. Y más allá de las fronteras, siempre habrá alguien que diga ¡Viva el Betis Manquepierda!

3 comentarios so far »

  1. 1

    luperca said,

    Ayer a pesar de tener fiebre y llevarme toda la noche del sábado vomitando, allí estuve con él, con ese equipo que muchos catalogan como más que un sentimiento. La razón: es lo más grande de mi vida (después de las mujeres, claro está). Viva el Betis y que viva Arzu.

  2. 2

    ale87xerez said,

    Eso os hizo grandes y únicos. Si perdéis eso os haréis un equipo vulgar

  3. 3

    mefistofeles08 said,

    Buen artículo. Te puntualizaría algo pero no te lo mereces😄.Gracias por recordar a estos humildes seguidores que son los béticos. Porque a los que nos duele esto de verdad, lo seguimos siendo.
    Es inevitable que si la sociedad cambia lo haga todo lo demás. Por eso es importante que los aficionados más jóvenes sepan de dónde venimos.Pero eso es imposible, porque el nivel de estupidez aumenta a pasos agigantados, hoy he visto la última prueba…
    Lo que hay detrás del manque pierda no es que dé igual perder, sino que si se pierde, pues se sigue adelante, igual que se sigue si no hay qué comer un día.Hoy, a Dios gracias, todos están bien alimentados, demasiado bien alimentados.


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